miércoles, 17 de noviembre de 2010

Para mí fuiste como el mar... Con sólo verte supe que no querría jamás alejarme de vos.
Como el mar, despertaste en mí esa misma mezcla de fascinación y miedo. Mi mirada se perdió observando el paisaje más profundo y agradable. Sereno y agitado. Lleno de vida, lleno de intrigas y misterio. Y un humor raro se asentó en mí, me acerqué y seguí observando, embelesada, y sin llegar me detuve aterrada.
Vos sin saberlo me dejaste ser y sentir. Varias veces te tuve lejos y por un día de nuevo cerca, y extrañarte siempre tuvo ese encanto de saber que sólo se trataba de kilómetros, que ya podría volver a tus brazos.
Y hoy envidio a mi pasado... A esa niña a la que le quedaba tanto por crecer... que tuvo miedo de zambullirse en su amigo el mar... que más tarde sintió terror de perderse en este amor. Y hoy sueño con volver a empaparme en tu piel, y desearía que siguieras estando, como él, con sus brazos abiertos, esperando a que volvamos a estar cerca, para recibirme con esa caricia que enamora.

No hay comentarios: