Para mí fuiste como el mar... Con sólo verte supe que no querría jamás alejarme de vos.
Como el mar, despertaste en mí esa misma mezcla de fascinación y miedo. Mi mirada se perdió observando el paisaje más profundo y agradable. Sereno y agitado. Lleno de vida, lleno de intrigas y misterio. Y un humor raro se asentó en mí, me acerqué y seguí observando, embelesada, y sin llegar me detuve aterrada.
Vos sin saberlo me dejaste ser y sentir. Varias veces te tuve lejos y por un día de nuevo cerca, y extrañarte siempre tuvo ese encanto de saber que sólo se trataba de kilómetros, que ya podría volver a tus brazos.
Y hoy envidio a mi pasado... A esa niña a la que le quedaba tanto por crecer... que tuvo miedo de zambullirse en su amigo el mar... que más tarde sintió terror de perderse en este amor. Y hoy sueño con volver a empaparme en tu piel, y desearía que siguieras estando, como él, con sus brazos abiertos, esperando a que volvamos a estar cerca, para recibirme con esa caricia que enamora.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
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