Para mí fuiste como el mar... Con sólo verte supe que no querría jamás alejarme de vos.
Como el mar, despertaste en mí esa misma mezcla de fascinación y miedo. Mi mirada se perdió observando el paisaje más profundo y agradable. Sereno y agitado. Lleno de vida, lleno de intrigas y misterio. Y un humor raro se asentó en mí, me acerqué y seguí observando, embelesada, y sin llegar me detuve aterrada.
Vos sin saberlo me dejaste ser y sentir. Varias veces te tuve lejos y por un día de nuevo cerca, y extrañarte siempre tuvo ese encanto de saber que sólo se trataba de kilómetros, que ya podría volver a tus brazos.
Y hoy envidio a mi pasado... A esa niña a la que le quedaba tanto por crecer... que tuvo miedo de zambullirse en su amigo el mar... que más tarde sintió terror de perderse en este amor. Y hoy sueño con volver a empaparme en tu piel, y desearía que siguieras estando, como él, con sus brazos abiertos, esperando a que volvamos a estar cerca, para recibirme con esa caricia que enamora.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
viernes, 12 de noviembre de 2010
sólo vos
Sé que no sos el "hombre perfecto", a él ya lo encontré, lo rechacé. Más tarde creí arrepentirme pero hoy entiendo el motivo.
No sos el peor ni el mejor, sólo mi armonía.
Tus ojos, que no brillan todo el tiempo, me dan la fuerza para resplandecer, e intentar un día ver mi reflejo en ellos.
Tu boca, cuando no sonríe, me obliga a ser esa persona que podría en cualquier momento robarte ese tesoro de una risa.
Todo tu ser y tu existir es en gran parte mi motivo, la fuerza que necesité para superarme y superar la vida cuando ésta se ponía más difícil.
Sos mi medida justa. ¿Y el tiempo no nos dejó unirnos? ¿O fue el espacio físico? ¿O fui yo, o fuiste vos? ¿Y es que eso importa?
Mi medida perfecta... así, con todas tus imperfecciones. Supe amarte hace tiempo, antes de aprender a amarme a mí misma. Dicen que no es posible, pero en este corazón que se te ha entregado lo más inverosímil se ve convertido en la realidad más concreta.
Te agradezco por existir y por haberte cruzado en mi camino, dándole a mi alma la posibilidad de volcar en vos todo ese amor que bullía adentro, y parecía próximo a hacerla estallar.
No sos el peor ni el mejor, sólo mi armonía.
Tus ojos, que no brillan todo el tiempo, me dan la fuerza para resplandecer, e intentar un día ver mi reflejo en ellos.
Tu boca, cuando no sonríe, me obliga a ser esa persona que podría en cualquier momento robarte ese tesoro de una risa.
Todo tu ser y tu existir es en gran parte mi motivo, la fuerza que necesité para superarme y superar la vida cuando ésta se ponía más difícil.
Sos mi medida justa. ¿Y el tiempo no nos dejó unirnos? ¿O fue el espacio físico? ¿O fui yo, o fuiste vos? ¿Y es que eso importa?
Mi medida perfecta... así, con todas tus imperfecciones. Supe amarte hace tiempo, antes de aprender a amarme a mí misma. Dicen que no es posible, pero en este corazón que se te ha entregado lo más inverosímil se ve convertido en la realidad más concreta.
Te agradezco por existir y por haberte cruzado en mi camino, dándole a mi alma la posibilidad de volcar en vos todo ese amor que bullía adentro, y parecía próximo a hacerla estallar.
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