Anoche te soñé. Y me da tanta ternura pensarte, recordarte... Fuiste una luz en el tramo más oscuro del camino... Una luz que un día decidió alejarse. Pero siguió prendida y a una distancia prudente mientras otras se apagaban o se iban. Siempre suficientemente cerca para iluminarme el pedacito siguiente del camino. Te lo agradezco mucho... Y espero no molestarte.
Creo que sabés cuánto te quiero, pero nunca está de más volver a decir lo que uno siente. Y ojalá algún día pueda compartirte mi luz cuando la necesites...
lunes, 1 de marzo de 2010
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