Ya se ven los efectos.
Cada gota de esta tormenta ha dejado su marca, y no parecen tener intenciones de frenar su caída. Pero hay una enorme diferencia entre ser sorprendido por una tormenta o haber estado prevenido. Y como ya fue dicho antes de que se desatara... no logrará la destrucción. Si después de lo vivido, este cuerpo y alma resisten, ya no queda nada que pueda destruírlos. Y si quedara algo peor, será superado también, cada vez con más fortaleza, adquirida después de cada experiencia.
sábado, 19 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario